El sonido de los Andes crea la magia a distancia.
Su música se hace eco en mi cuerpo y en mi alma
y visualizo
el paisaje que aparece en esta
instancia,
junto al río Urubamba para robarme la calma.
Es su fuerza que golpea en mi pecho perturbado.
La naturaleza pura que demuestra su poder
entre rocas que interrumpen su viaje al Valle
Sagrado.
Sortilegio de cultura que llega a sorprender.
Una gran mole avanza ante mi cuerpo indefenso.
El río vibra en mi sangre sacudiendo las entrañas.
Todo mi ser paralizo, el corazón en suspenso
y el Inca canta a la vida en medio de sus montañas.
Escrito el 23 de enero 2017 reviviendo la emoción de visitar Machu Pichu.
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