Este suelo fue morada.
Un fiel cedro nevado erguía,
que daba su fuerza y
guía
a plegarias de noche
callada.
Asida entre sus brazos
vibraba una Mujer bajo la Luna.
Enlazada por ramas como abrazos.
estrella fugaz contaba una a una.
Denota su ausencia un espacio vacío
Oh¡ Cedro nevado.
Mi gran confidente en noches de estío.
Altivo creciste desviando camino,
simil la altura del
fresno vecino.
Campeó granizada, lluvias y helada
Mas no resistió cruel turbonada.
Loas al árbol que
produjo fruto.
Cobijó aves, seres, clavel del aire.
Perfumó con su aroma
y atributo.
Alabó a Madre Tierra con
donaire.
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