miércoles, 22 de febrero de 2017

Mensajero elegante


Anochece.
La natura toda se prepara.
Las flores del hibisco adormecen.
El día diminuto y sutil regalo ofrece.
Los últimos rayos de luz
pintan  verde tornasol en su plumaje.
Oh! Colibrí.

Está aquí, detenido  entre el ramaje.
Descansa  de su larga travesía.
Un  abanico de  sus alas
saluda al día que culmina.
Renueva energías y retoma su rutina.
Siempre de flor en flor.
Oh! Picaflor.

Inmóvil soy parte del entorno.
Nada debe inquietar su tenaz vuelo.
¡Déjame gozar de tu hermosura!
Suspendido se pierde entre corolas.
Flota y liba entre  sépalos.
¡Mantente en el aire!
Oh! Tente.

Vivaz y elegante,
trae  el amor de los ancestros.
Ellos están bien,
es su eterno mensaje de alegría.

Esmeralda colmada de néctar.
Desaparece  entre las sombras de la noche.
Libre, cual mi alma al contemplarlo.
¿Quién puede ofrecer mejor regalo
a  quien valora  momentos de  la vida?
Disfrutar cada instante reconforta,
embebidos  del sabor de su dulzura.

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