Llegué hasta la cima y vi tus colores,
tu brillo, tus rocas y el mar con su encanto.
Las olas subían la cuesta empinada
y al bajar dejaban el canto que embriaga
de paz y ternura la orilla desierta.
De las piedras que cantan.
Así te recuerdo fantástica playa
donde el agua moldea tus rocas
en grandes guijarros que caen a pique.
Allí recostada y asida a tus brazos
mis pies intentaban alcanzar el agua.
La ola llegaba a bañar tus formas
y al irse dejaba su canto cual lluvia.
Universal melodía que eleva y calma
Música de paz que ilumina el alma.
Presente al que llega a beber en tus cántaros,
la suave frescura del
mar y su encanto.
Bello y natural palo
de lluvia
que despierta los sentidos.
Es el agua cristalina
y presurosa
que corre a su caudal,
cual niña hasta su madre.
Es el chirriar aún hoy del agua sobre el magma
que brotó de las entrañas de la Tierra.
Isla, mar y cielo.
Tierra, aire, agua y fuego.
Mujer y Universo en simbiosis eterna.
Caricias al alma de amor infinito
Con velo salpicado de diamantes.
Suave brisa y soledad en las rocas
En el confín del paraíso alcanzado.
Obra escrita el 28 -11-16. Recuerda una playa de Tenerife. Islas Canarias.
ResponderEliminar