Anochece.
La natura toda se prepara.
Las flores del hibisco adormecen.
El día diminuto y sutil regalo ofrece.
Los últimos rayos de luz
pintan verde tornasol en su plumaje.
Oh! Colibrí.
Está aquí, detenido entre el ramaje.
Descansa
de su larga travesía.
Un abanico de sus alas
saluda al día que culmina.
Renueva energías y retoma su rutina.
Siempre de flor en flor.
Oh! Picaflor.
Inmóvil soy parte del entorno.
Nada debe inquietar su tenaz vuelo.
¡Déjame gozar de tu hermosura!
Suspendido se pierde entre corolas.
Flota y liba entre sépalos.
¡Mantente en el aire!
Oh! Tente.
Vivaz y elegante,
trae el
amor de los ancestros.
Ellos están bien,
es su eterno mensaje de alegría.
Esmeralda colmada de néctar.
Desaparece entre las sombras de la noche.
Libre, cual mi alma al contemplarlo.
¿Quién puede ofrecer mejor regalo
a
quien valora momentos de la vida?
Disfrutar cada instante reconforta,
embebidos del sabor de su dulzura.
Obra culminada el 28-12-16 aniversario de mi Título de Maestra.
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