domingo, 22 de enero de 2017

Reminiscencias

Mejillas rosadas, flequillo y melena,
con los pies descalzos pisando la tierra.
Jugando, trepando y haciendo mandados
la  niña crecía dichosa y serena.

Su mundo abarcaba unas pocas cuadras,
libreta en la mano hasta lo Catala;
un poco de yerba y aquella cebada
cuchara de alpaca de obsequio traía.
Su madre cosía, su padre se iba a la deschalada.
Infancia feliz que no comprendía
de penas ocultas y trabajo duro,
para darle amparo y alegres mañanas.

Al paso del tiempo, los años, la vida,
regalan la dicha de recuerdos buenos.
Traen la nostalgia de ausencias sentidas
de infancia encendida, de amor y de anhelos.

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