sábado, 28 de enero de 2017

Olas

Estoy, contemplando extasiada  el mar.
Atrapada por el movimiento de las olas.
Cuento hasta siete y espero la más bravía.
Su rumor oprime mi pecho.
Siento su fuerza y en el instante
se lleva consigo angustias
y pesares acumulados
desde nuestro último encuentro.
Vienen coronadas de espuma.
entre túneles y  crestas que se abren 
en miles de brillantes diamantes.
Estruendo de choque contra las rocas.
Vuelo formando un abanico blanco y efímero.
Masas de rocas separadas poco a poco
como  cuñas de picapedrero.
Y entre las grietas y desfiladeros,
el vaivén de espuma  yodada y movediza.
Otras se deslizan sobre las piedras
acariciándolas y moldeándolas.
Un velo de novia nace y desaparece.
Y siguen su viaje para llegar
en calma a la  bahía.
Así soy,  como un océano.
Así es la vida, como las olas,
abarcando la ternura y la tristeza,
la pasión y la fuerza.
Pura emoción.

miércoles, 25 de enero de 2017

6102016

Hay días que pasan sin dejar huella
hoy ha sido uno de ellos.
Quizás energías ocultas aminoraron el andar.
La natura convulsionada, huracanes,
guerras, amenazas, incidentes fortuitos
y aquí un ser hibernante.
Quietud, respirar aletargado,
silencio, nadie alrededor.
Estar con uno mismo.
Cada célula adormecida,
descanso establecido.
Feriado del cerebro.
Quizás variante anímica postviaje.
Un día especial hasta numerológico.

Por estas horas


Vaya¡ el poder del pensamiento.
Cuánto nuestra mente puede crear.
Ilusiones, cualidades, virtudes, sentimiento,
humanizar y hasta intentar personificar.

Aún con inteligencia los deseos mandan.
Aún al conocer propuestas falsas,
es tan superior la sin razón.
Mientes a ti mismo y vuelven verdaderas.

Sólo unas horas para comprobar.
Sólo un instante  para destruir.
Simplemente hipocresía, simplemente ingenuidad.

Querer arrancar de cuajo la quimera.
Olvidar y a la vez esperar.
Mantener la Fe en ficticia soledad.

Volver a intentar

Alabanzas y torpezas del amor,
Sentimientos redireccionados.
Búsqueda infinita de franca comunicación.
Hilo brillante tan lejano como el horizonte.
Tan sutil que se corta.
Esperanza de dicha y callada mueca.
Vacío y fuga.
Cual ola que borra tus huellas,
Arrastra promesas, delicadas frases
Y esparce amargo desencanto.
¿Es posible sin dolor,
alcanzar instantes plenos de vida?
Todo se esfuma y las tinieblas
dos sombras desdibujan.
Sumas cicatrices, creces más fuerte.
Cada amanecer trae nuevos aprendizajes.
Y vuelves a intentar.   
                       Marizul                                           

Otoño en las almas

Desazón que perturba
que aprieta el corazón.
Hojas mustias vulnerables a una caricia,
a reencontrar la pasión.

Luna llena, locura.
Estremecimiento fugaz.
Quijotada tardía.
Letanía de juventud.
Placer por placer.
Confianza que desvanece
Silencio, soledad.
Sueños truncados,
Vuelo y caída,
verdad que duele.
Lágrimas y desamor.

Rebeldía que no nace.
Respiro… latidos aletargados,
justo remanso de mi sangre.
Sol otoñal, suave caricia tibia
Paz, vida, salud
y un quiebre en la rutina.
El mundo sigue su marcha.

Momentos

El corazón se agita
y empieza a latir en tropel.
Palpita apretado,
queriendo escapar.
Sentimientos encontrados.
Lucha desigual
 entre tiempo y anhelos.
Querer renacer
en el ocaso de la vida.
La ilusión se desvanece
entre la niebla invernal.
Las lágrimas asoman
en el silencio de la noche,
mientras el viento golpea la ventana
como llamando a la reflexión.
Comprender que cada momento
es luz y felicidad.
Entonces el amor brota
entre sonrisas, miradas y juegos.

Noche de San Juan

Hoy sueño los anhelos se concreten.
Llama de vida y energías aterrizan.
 Grises momentos que aún permanecen,
el fuego  consume a volátiles cenizas.

Es posible aún en la distancia,
un motivo de vida que me impulse.
La locura divisa en lontananza,
un sediento en busca de agua dulce.

Y este templo se sacude y estremece,
atiende a sus sentidos perturbados
en la eterna noche que acontece.

Es un soplo de esperanzas contenidas,
ofrecido a quien llega generoso
con sus dones en el día que amanece.

                       Marizul

martes, 24 de enero de 2017

A una niña

Desde una mesa de restaurant
con gente que viene y va, entre brindis,
 un mensaje de magia y sonrisas se hace vívido.
Bonita ¡  ¿Cuál  será su nombre?

Tus frescos movimientos al compás de la música
Seducen mi atención y te contemplo.
Una  tierna mirada,  gestos de amor…
Alentador  mensaje previo a Navidad
En el caos desmedido de la Humanidad.

Juegas con un simple papel
Y desbordas de ternura, eres un Mago
El tiempo que otro actor te dedica
Simula una obra de teatro a mis pupilas.

Mis ojos se humedecen
Lágrimas corren en tropel, sin contención.
Quizás recuerdos, arrepentimientos.

 Quizás la niña que interrumpió su llegada
¡Oh  Dios ¡ sensibilidad a flor de piel.
¿Qué desea expresar mi alma y escapar de mi ser?

Ahora el papel simula un binocular.
Te asombra lo que puedes ver
Una ronda de niños te invita a jugar
Y al centro me imagino  girar y estremecer.

Nos cruzamos al partir
Pregunto tu nombre como al pasar
Complaces segura y pronuncias: Sofía
Regalando dulzura como daría, la niña mía.

lunes, 23 de enero de 2017

VIDA

Vida, he sido por ti:
Hija, niña, sobrina, nieta,
Hermana,  amiga, alumna, vecina.
Prima, estudiante, adolescente.
Doméstica, promotora, empleada.
Señorita, compinche, compañera.
Princesa, artista, oradora, coreuta.
Novia, esposa, nuera, cuñada.
Señora, dama, ama de casa, socia.
Practicante, comprometida, concursante.
Maestra, suplente, interina, efectiva.
Madre, Mamá, casada, responsable.
Tía, madrina, asistente, ayudante.
Trabajadora, docente, participante.
Modelo, atleta, conductora, peatón, visitante.
Directora, inspectora, instructora.
Cliente, dueña, paciente, creyente.
Intuitiva, engañada, separada, divorciada.
Posesiva, orgullosa, pobre, rica.
Secretaria,  tesorera, auxiliar.
Suegra, Abuela, cariñosa, optimista.
Solidaria, romántica, soñadora.
Previsora, temerosa, decidida, reflexiva.
Retadora, voluntaria, tolerante.
Creadora, escritora, pintora, internauta.
Viajera, aventurera, turista.
Emotiva, egocéntrica, emprendedora.
Afectiva, cariñosa,  impulsiva.
Amante, pareja, desplazada, jubilada.
Honesta, Sexalescente, ser humano.
MUJER.                                                 

Raíces

Llegó aquel joven de Júzcar a las tierras circundantes
 lo acompañaba su primo que en la otra orilla quedó.
El río Uruguay lo trajo a las costas de Narbona
El andaluz lo llamaron los otros de la comarca,
por doquier lucía él, con orgullo su sombrero.
Se hizo fama creando cuentos de pagos lejanos,
que en ruedas de fogón, escuchaban los paisanos.
 Formó su familia un día, trabajó duro la tierra, 
y un golpe de  su caballo una secuela dejó.
Sus papeles recibió de aquel Cura del poblado
Con notas de soltero, en Catalina de Sena bautizado.
Sus padres y sus hermanas cada día recordaba.
A  sus hijos relató las vivencias en su España.
 Las cabras que pastoreaba y llevaba hasta la sierra,
en tiempos de bandoleros escondidos en las cuevas.
Las cartas ya no se enviaron al iniciarse la guerra.
No podía abandonar su familia aquí formada.
Muy joven dejó este suelo en partida sin retorno,
sin los avances actuales para curar a mortales.
Una familia quedó en el campo  a la deriva.
Los tiempos fueron difíciles y se perdieron las tierras.
 Cobijados  en un barrio de obreros y changadores
Continuaron  con sus vidas y el apellido Bautista.
Quiso el destino que yo regresara hasta su tierra
Guiada en mis pasos llegué a  palpar viejas raíces.
Como  póstumo regalo al regresar de su Málaga,
un puñado de ese suelo ofrendé sobre sus huesos.



Familia extendida

Hay recuerdos imborrables que llegan hasta estos días.
Aquella mesa servida en el corredor del patio.
Allí estaban los abuelos, los tíos y la alegría.
Navidades y festejos con todos ellos reunidos.
La vida fue separando las ramas desde su tronco
y cada uno a su tiempo fue formando su familia.
Yo nací en aquel hogar rodeada de todos ellos
su primer fruto naciente para dar continuidad.
Y aprendí a querer la vida, a soñar y ser feliz.
Juntos ellos regalaron sus caricias y ternura.
Los abuelos con su amor, sus masitas y cometas.
Los tíos con los que andaba,  pegada a sus salidas.
Muñecas, ropas, paseos para la niña mimada.
Me veo andar  los caminos del patio con sus canteros.
El huerto, al fondo la higuera entre gallinas y cantos.
Pileta de agua llovida celosamente tapada,
el aljibe con su bomba y el chirriar de la rondana.
Hoy los tengo aquí reunidos charlando de su niñez.
 Recordando sus penurias, sus juegos y travesuras.
Todos ellos han cambiado, la vida ha dejado  huella
Pero se mantiene intacto  ese amor de sangre vivo.
Contratiempos, niñez dura, trabajo, viajes, parejas.
Lucha, esfuerzo, vida digna y amor de hermanos aumenta.
Entre ellos los recuerdos,  alguien que está incorpórea,
más  los otros que se unieron dando su fuerza y bondad.
No  puedo más que observarlos por lo menos este instante
 sonrientes, aún luchando y soñando en su vejez.




Invocación



Aunque espacio y tiempo existan,
ese cordón que cortaron
aún se mantiene  intacto.
Entre mis recuerdos busco
visualizar una imagen.
Los años siguen pasando
y es infructuoso mi sueño.
Hoy añoro tu presencia
es tu ausencia que acentúa
la nostalgia y mi congoja.
Apareciste  esta noche,
como una foto instantánea
tan fugaz que  no alcancé
ni siquiera a  retenerte.
Qué paz siento al percibir,
estuviste  aquí a mi lado.
Me has ayudado a arrancar
de mi pecho los pesares.
Atrapadas por la vida,
familia, estudio, trabajo,
faltaron esos momentos
de compinches y de amigas.
Todo tema era tabú,
el diálogo, era impensable
en esos tiempos se diera.
Escondimos sentimientos,
cada una,  por no herirnos
y partiste  tan de prisa…
MADRE  no alcancé a expresar
con palabras un te quiero,
y  agradezco tu regalo.
Cuánto daría yo ahora
por tenerte aquí a mi lado.
Poco a poco ya percibo
tu presencia  al invocarte.

domingo, 22 de enero de 2017

Reminiscencias

Mejillas rosadas, flequillo y melena,
con los pies descalzos pisando la tierra.
Jugando, trepando y haciendo mandados
la  niña crecía dichosa y serena.

Su mundo abarcaba unas pocas cuadras,
libreta en la mano hasta lo Catala;
un poco de yerba y aquella cebada
cuchara de alpaca de obsequio traía.
Su madre cosía, su padre se iba a la deschalada.
Infancia feliz que no comprendía
de penas ocultas y trabajo duro,
para darle amparo y alegres mañanas.

Al paso del tiempo, los años, la vida,
regalan la dicha de recuerdos buenos.
Traen la nostalgia de ausencias sentidas
de infancia encendida, de amor y de anhelos.

Caleidoscopio

               





 Se enciende el pabilo
 y  recibes la llama
que atrapa, se extiende y eleva
mientras todo tu ser contempla el acto.
El corazón de luz se impregna,
que al instante recibe cada célula.

Se inflama el alma de recuerdos.
Gigantes cristalinos aparecen.
Asemejan espejos y reflejan, cual caleidoscopio,
un gran ojo azul en la oscuridad del infinito.

Único e irrepetible.
Imposible de visualizar otra vez
aunque  lo intentes.
Un foco luminoso y luces danzan
entre dos gotas brillantes.

Rayos en todas direcciones.
Figuras geométricas en transformación constante.
Regalo a quien recibe su mensaje
Extasiado de luz ante la flama.

Es la magia navideña sorprendente
que cubre con su manto este momento.
Sumérgete en su cálido ropaje
recibiendo al amor como estandarte.           

martes, 17 de enero de 2017

Recuerdos de Infancia II

Muñeca de trapo




Era un día como tantos en que había que caminar dos kilómetros para conseguir una máquina de coser prestada y cumplir con los trabajos por encargo.
         Un chaparrón intenso nos encontró bajando la cuesta del camino de tierra greda. El  agua formaba ríos  amarillentos que dejaban sus huellas hiriendo los barrancos.
         Corríamos empapadas tomadas fuertemente de la mano, mi madre y yo.
 Aún estábamos lejos de llegar a casa.
         En esa travesía agotadora con bolsos y ropas, perdí mi pequeña muñeca,  sepultada en el barro o llevada por la corriente de agua y lodo. Allí quedó un pedazo de mis sueños infantiles.
        Pero las madres encuentran la forma de curar heridas. Esa noche entre cuentos, rimas y retazos nació mi muñeca de trapo. Tijera, agujas, hilos y dedal…  Primero se rellenó  el cuerpo. Aún recuerdo mis deditos introduciendo la estopa azulada formando sus piernas y  sus brazos.
        Imagino hoy el amor que inundaba el ambiente, reducido en dimensiones pero grande en valores y deseos.
        Por último colocamos  la cabeza, brillantes botones iluminaron sus ojos y una boca roja sonrió a la niña que no olvidaba la muñeca que la  lluvia le  llevó.
       Lanas  para el cabello y una hermosa pollera fruncida a su cintura, completaron el regalo más dulce y sencillo que las manos de mi madre,  entregaron con dulzura, para sanar el corazón de su niña.
      Fue la hechura más gratificante que la costurera entregó aquel día.
      ¡Gracias Mamá!
                                                                                                  Mayo 2015




                                                

sábado, 14 de enero de 2017

Recuerdos de Infancia I

                                              La casilla de madera.

Domingo de verano. La “carretera” me lleva rumbo a la playa.
Protegida en la altura, desafiando las crecidas, diviso la blanca casona de “Don Mascada”.
Tomo hacia la derecha del camino y allí está el angosto puente. Si alguien viene cruzando es necesario esperar, sólo pasa un transeúnte.
Me encanta atravesarlo aunque ya sus gruesos maderos muestran el paso del tiempo. Es una sensación de alegría y temor conjugados. Me tomo de los alambres y veo correr por entre sus rendijas el agua de la cañada. Al final unas retorcidas y gruesas ramas me esperan, quizás es un ceibo.
Estoy a pasos de " la playa vieja", con sus empinados eucaliptos y la amplia faja de arenas limpias y amarillas.
Más allá la rotonda con sus dos escaleras que invitan a descender y pisar el tierno césped de la pequeña barranca, hasta llegar al agua fresca con destellos de sol. Las olas rompen y un juncal baila al son de su ritmo.
Pero hoy tomaré el camino del filtro. A la derecha, frente a las rubias arenas hay un portón, a veces abierto, con un largo y angosto camino serpenteante.
Madreselvas, espinillos, flores blancas de pata de vaca, campanillas azules enredadas en los árboles, alguna uña de gato que se asoma y el pajonal acompañan con sus aromas el trayecto. Tras una y otra curva se oye el canto de los pájaros y adelante cruza presurosa una pavita del monte. A mitad de camino, a la izquierda aparecen unas plantas exóticas parece que allí, alguna vez, existió una vivienda.
Falta aún penetrar entre malezas y arbustos para encontrar el inicio del alto puente, de trechos colgantes,que lleva al filtro, la toma de agua que abastece a la población.
Última curva: ¡casilla a la vista!
Paredes de madera encastrada de color blanquecino y gruesos pilotes que sostienen su estructura. Una maravilla escondida entre frondosos árboles y la frescura al final del camino. Es la casilla del marinero. Giovannini, está allí con su familia.
Jugar con otras niñas entre los palafitos es una gran aventura.
Del otro lado de la casilla, el sendero te lleva a la amplia playa de blancas y finas arenas. Al pisar, te deslizas y provocan un sonido especial. Puedes recoger los más bonitos cantos rodados y encontrar en los médanos cercanos alguna boleadora perdida por aquel nómade habitante que una vez vivió libre y errante en nuestras costas.
El sol se refleja en el río y acaricia mi piel ya bronceada en el camino.
Un suave viento fresco entra por mi ventana para que regrese y viaje en el tiempo más de medio siglo tan solo en un instante. Un trueno llega a mis oídos, prolongado, suave y arrullador. Lluvia de verano. Todo me emociona hasta las lágrimas, todo me envuelve con su encanto.


Playa vieja. Filtro. Río de la Plata.


martes, 10 de enero de 2017

Por calles de mi ciudad

         I
        Y por la calle Treinta y Tres
        tú me llevas a la infancia
        de tierra, sol y constancia
        paseando sin  un estrés.
        Apenas conocía tres
        de terrón, greda y cantera,
        Corralito y carretera.
        Por aquellas transitaba
        a  la escuela que educaba,
        jugando con mi cartera.

       II
       Tus puentes me transportaban
       a  dos puntas muy distantes,
       nostalgia de mis instantes
       grevilleas que cantaban.
       Playa vieja, allí lavaban.
       Caminando a paso lerdo
       tus paraísos recuerdo.
      Acompañaste prudente
      fase niña, adolescente.
      Y allí prometí un acuerdo.

      III
      Rosevelt cruzando charco
      a  otra escuela me llevaste
     Quizás mi misión forjaste
     al  conocer otro marco.
     Bellos murales en arco.
     Dieciocho de Julio vino
     con  secundario destino.
     Nuevo templo con su torre
     y  otra cuadra se recorre
     con amigos del camino.

     IV
    Y de Sur a Norte un puente.
    Diecinueve de Abril crucé.
    La mirada a la rambla alcé
    glorieta y reloj presentes.
    Paseo y Constituyentes.
    Conocí el Centenario,
    Rowing y su vecindario.
    Playa Seré, sus arenas
    refugio de aguas serenas,
    un parque al Bicentenario.

    V
    Arroyo de Las Vacas vi
    serpenteando y sauzales
    por caminos naturales
    cuando un ballet Sodre viví.
    Alma y  sentidos conmoví.
    Ignacio Barrios andando
    Plaza Artigas y mirando
    palo enjabonado, juegos
    de la Parroquia y sus fuegos.
    Playa de los chanchos ando.

    VI
    Y por Ansina he llegado
    a eucaliptos, cementerio,
    naranjas agrias, misterio.
    Los parques de tu legado.
    Artigas que has fundado
    una ciudad cual damero
    Carmelo pueblo que quiero
    desde el Saravia hasta el Norte,
    mi vida va en tu soporte
    sucediendo con esmero.

    VII
    Y como tú te quedaste
    en un Paraguay de exilio
    yo al igual tengo un idilio
    con franja que  destinaste.
    Y para   granjas  donaste.
    El destino trajo mi hogar
    y  también trabajo al lugar
    Sobre Avenida Paraguay
    en sinigual suelo ¡Uruguay!
    Que Dios me ha querido otorgar.

Luna de ámbar. Óleo.


jueves, 5 de enero de 2017

Luna de ámbar



Un manto de estrellas cobija mi alma.
Busco entre sus luces  mensaje esperado.
Orión me  acaricia con  sus Tres Marías
y  un corazón encuentro junto a la Cruz que guía.

Las ramas de mi cedro hoy ya no protegen.
El viento con su fuerza levantó sus raíces.
Sus  brazos cayeron vencidos tras la lluvia,
dejando su perfume en maderos inertes.

Una  luna de ámbar ilumina mi rostro.
Sus sombras asemejan un mapa dibujado,
y  en ellos escudriño la clave que he soñado.

La noche trae calma, serenidad y versos.
Es la fiel compañera que regala su encanto;
a  quien busca en silencio, la voz del Universo.

Mis datos

María Zully Bautista Falfaro. Carmelo. Uruguay,
Graduada Maestra en 1971.Egresada del Instituto Magisterial Superior 1993. Ejerció la docencia como Maestra, Maestra Directora e Inspectora de Zona en Escuelas de Educación Primaria del departamento de Colonia hasta 2008.

En 2016 participó  por primera vez en Concursos de Poesías obteniendo en ambos  Mención de Honor con su Poema “Nocturno” en Concurso Horacio Quiroga organizado por S.A.D.E Filial Norte. Argentina  y  con su Poema  “Luna de ámbar” en 5º Concurso Departamental de Literatura Dr. Carlos Martínez Moreno. Colonia. Uruguay.

martes, 3 de enero de 2017

Nocturno


                    
 Un café en la noche seguro me inspira,
 hace que despierte y escriba yo así.
                    A la mente afloran poemas y versos,
                    bálsamos del alma, hoy vienen a mí.
                    El tiempo transcurre sin que nada pase,
                   sonidos  nocturnos, chasquidos lejanos
                   y  un silencio gélido  envuelve mi ser.

                   Escucho mi sangre correr por las venas.
                   Siento el aire frío que abraza mi piel.
                  Y aquí en estas cuatro paredes sombrías,
                   aún  hay recuerdos con ecos de ti.

                   La vida se escapa, el amor perdura
                   y  tragos amargos disuelven la hiel.
                  Quizás algún día encuentre respuestas
                  de  tu boca muda,  sin verbo ni ser.

                  Mas fue mi locura, mi pasión, mi todo,
                   lo que en esta vida a ti  ofrecí…
                  No hay ya reproches, ni orgullo, ni enfado,
                  sólo la nostalgia de  truncos anhelos
                  y el fruto más noble de amor  recibido
                  dos  hermosas vidas que generan vida
                  y  dan a mis días la razón de ser.

                                                  Marizul