I
Regules de mis umbrales,
inspiración en mi vida,
hoy me tornas atrevida
con poemas cual zorzales.
que enardecen a
raudales.
Y florecen por encanto,
reflejándose en el canto
sentimientos y pasiones
que llegan cual aluviones,
para impedir otro llanto.
II
Y “Mi tapera” nativa,
movió las íntimas fibras
del amor que tú acostumbras,
a despertar mientras
viva.
Apresándome cautiva,
perdida entre matorrales,
ríos, montes y humedales
de mi tierra rioplatense.
Junto al Guazú paranaense,
costas, ceibos y sauzales.
III
Me veo desde pequeña
pescando en la fresca orilla,
o jugando con flechilla
en los campos muy
risueña,
como una niña que sueña.
Salpicada con escamas
de mojarras y de lamas,
caminando muy compadre,
volvía junto a mi
madre
con un ramo de retamas.
IV
Dejó en mí como enseñanza
por caminos de la vida,
encontrarás la salida
con fervorosa esperanza.
Ser capaz y con templanza,
al dolor de las
ausencias
atender las
consecuencias,
causas, responsabilidad,
con humildad y dignidad
en las frustradas
querencias.
V
Y cuando sueltes tus naves
si se acerca la tormenta
es premisa ser atenta,
hasta ayudarán las aves.
Aprenderás entre claves,
la sudestada es prevención,
anuncia riada e
inundación.
Y que nuevas turbonadas
tornados o granizadas
no saquearán tu ficción.
La escribí motivada por un concurso de décimas rioplatenses. No es natural en mi y significó un desafío. Otras décimas surgieron después, de las que ya publiqué una. Espero la lean.
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