El molino con su andar, irradia su energía que llega a mi corazón en este amanecer.
El fresno, la
referencia en el paso de estaciones, despoja sus últimas hojas en
dorado vuelo. Ramas desnudas asoman anunciando su letargo.
Tibios rayos de sol
atraviesan los cristales. En mis manos una taza de café acompaña el momento.
Y contemplo…Hojas
mustias por doquier en verde alfombra mojada.
Gotas de rocío cual
prismas irisan el paisaje. Es el marco
que natura ofrece al nuevo día.
Con sutil ráfaga roba
aladas hojas que lentamente se posan en el manto verde salpicado de macachines.
La madre Tierra espera en su seno cobijarlas para iniciar otro ciclo. Y
alimentar esperanzas, como las que siempre trasmiten a todo mi ser.
Y la fe, los íntimos
deseos de continuar la vida, abrazan y
contagian.
La suave brisa tintinea
en un llamador de cañas, con su música
nace un esbozo de sonrisa.
